martes, 9 de octubre de 2007
Azafrán, lo justo para no empachar
Se terminó el azafrán de los monjes calvos en las teles. Lo de Birmanía dura lo que dura el exotismo. Cada 20 años nos acordamos de este país salvaje y grita la parte pública de la diplomacia:¡ no puede ser, es intolerable!....hasta que la cara cloaquera de la misma diplomacia sentencia: "con China hemos topado". Con esta fórmula cualquier escenario, matanza o violación sistemática de los DDHH pierde vigencia y se desvanece. Ya se sabe si nos quedamos sin azafran hacemos arroz negro y que no falte vianda.
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