¿Por qué hay ayuntamientos y edificios oficiales huérfanos de bandera nacional? además de las consideraciones tipo "no me da la gana" hay una cuestión económica. ¿Cuanto cuesta mantener una bandera pulcra? ¿cuantas banderas hay que gastar al año en lugares con climatología extrema?...la cuestión de las banderas se pone por un pico. Los que ahora se envuelven en la enseña (antes lo hizo Tita, tan pionera en tantas cosas) ¿quieren una bandera digna o un lienzo deshilachado y descolorido? Al final resulta que muchos de estos que han llegado a los símbolos encaramados a los balcones ni quieren a la bandera ni les importa un mastil, salvo para arrear a Zapatero con el palo. La cuestión de las banderas ha estado siempre ahí. Ahora el asidero es el Supremo y el objetivo hacer ruido con una reclamación justa: "que se cumpla la ley". ¿cómo? poniendo a un guardia civil en cada ayuntamiento y dejando cuarteles y carreteras en barbecho; multando a los alcaldes y al final que sean los ciudadanos con los impuestos los que pagan o, como querrían los que están en las respectivas oposiciones ¡¡¡cargarse al alcalde!!!, primero al pilón y luego lapidación...Llegariamos a la perversión perfecta del sistema. De la anécdota caprichosa nos cenamos el sistema representativo.
Por cierto los que de verdad aman la bandera española reconocen que tiene que izarse al amanecer y arriarse al ocaso y que luzca lo justo y en los momentos de máxima intensidad festiva y emocional. Vamos que el alicatado del país con la roji-gualda es propaganda de propagandistas que ni sienten y a veces ni respetan.
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